Recuerdo lo que era tener once años y estar en quinto de primaria. Me sentía grande, madura y que ya había aprendido mucho de la vida. Ser popular, tener un estado cool en live messenger y saber de todo lo que estaba de moda era lo más importante en la vida.



Carta de una fan de Crepúsculo


Un día llegó una de mis mejores amigas y me habló del nuevo libro que estaba leyendo: Crepúsculo. Después de varios meses de negarme a leerlo y burlarme de toda aquella chica que mencionara a Edward Cullen, decidí ser parte del club y leerlo. 

Descubrir la historia de Bella Swan era algo genial para mí. Una humana cualquiera sin nada que la haga destacar tiene una vida muy lejos de la realidad, llena de vampiros, hombres lobo, leyendas y un montón de cosas que para el resto de humanos que la rodean, no existen. ¡Increíble! Una persona normal, como yo, viviendo una aventura poco humana, cosa que yo sólo había obtenido a través de libros. 

No me fijaba si Stephenie describía en exceso, si Edward era un controlador obsesionado, si Bella era demasiado sencilla y vacía o si la historia nos invitaba a nosotras, las adolescentes, a ser sumisas y buscar novios como Edward. Mis amigas y yo sólo leíamos una historia que nos hacia soñar con criaturas que quizás estuvieran conviviendo con humanos y vivieran en secreto entre nosotros. Ese misterio e ilusión por imaginar que, mientras íbamos a clases, en algún lugar de Italia se encontraban los Vulturi sentenciando a alguien o quizás un grupo de adolescentes corría en La Push rumbo a la playa.

No importaba la calidad de la narrativa o si había libros mejores, importaba y sigue importando la conexión del lector con los personajes. Terminas conociéndolos tan bien que es inevitable que no formen parte de ti. Por eso hay libros que nos marcan, libros que no quieres dejar de leer y los relees una y otra vez, porque es la única forma de mantener a sus personajes vivos.


Sí, Crepúsculo no es la gran cosa y acepto que después leí libros mejor escritos e historias con algo más que un romance inusual; pero eso no quita que Crepúsculo hizo que retomara el gusto por la lectura y que su historia forme parte de mí.

Escribo esto porque estoy cansada de que haya lectores en la red que constantemente estén criticando a los demás por sus gustos literarios o por lo que están leyendo en ese momento. Sí no tienen nada bueno que decir, lean en voz baja. Gracias.