Bernardo Esquinca es un autor contemporáneo originario de Guadalajara, Jalisco. Sus obras tienden al terror fantástico con grandes dosis del género policíaco. Sus libross muestran la vida actual y los hechos cotidianos que se ven reflejados en las noticias, la cultura popular y el entretenimiento como la televisión y el cine. 

Tiene como dos años que conozco su trabajo pero hasta ahora no he podido leerlo. Al principio porque no encontraba sus novelas en las librerías que me quedaban de camino y después dejé de buscarlo al ver que aún tengo en casa muchos libros pendientes y poco tiempo como estudiante. No lo olvido, es un foco intermitente en mi lista de autores que quiero leer y ahora que cada vez tengo más amigos que ya han leído su trabajo y hablan de él, más ganas tengo de conocerlo. Tiene muchos libros así que hoy les traigo los 3 que más me han hablado de ellos y por los que me gustaría empezar a leer al autor. ¿Me recomiendan alguno en especial?


Demonia

Un hombre está convencido de que las moscas forman una legión infernal y buscan exterminarlo. La fantasmagórica sobra que espía el sueño de una joven pareja es el heraldo de una antigua maldición caribeña. Un asesino secuestra niños para tortúralos, copiando el estilo de un famoso criminal del siglo XV. Extraños seres cuyas apariciones están supuestamente relacionadas con las desgracias que ocurren en el mundo. Un grupo de amigos se enfrenta al recuerdo de la posesión satánica que desequilibró sus vidas veinte años atrás. Demonia ofrece nueve relatos que recorren el amplio espectro de nuestras pesadillas y temores más arraigados. Conforme se adentre en el libro, el lector encontrará obsesiones y enigmas recurrentes con los que este autor infecta cada historia. Las formas subterráneas de los relatos nacen de las zonas oscuras de la experiencia, para volverse una forma ambigua del conocimiento. Y el mal –abstracto, sobrenatural, mítico- se presenta como un contagio del espíritu: virus perverso que potencia las pulsiones de nuestro lado oscuro.


Mar negro

¿La vida en la Tierra sólo puede evolucionar, o también mutar en criaturas amenazantes, propias de la prehistoria y el horror? ¿El amor es motivo suficiente para traer a un hombre de regreso de la muerte? ¿Los juguetes infantiles pueden convertirse en mensajeros de furiosas maldiciones?
En esta colección de cuentos, Bernardo Esquinca abre interrogantes cuyas respuestas se encuentran al otro lado de los miedos que nos definen como humanos. El temor a lo desconocido; el espanto que late dentro de la cotidianidad; el escalofrío que nos recorre cada vez que vivimos una de estas tétricas historias que, merced a las emociones que despiertan, quizá ya hemos soñado, o quizá se encuentren grabadas desde hace siglos en el inconsciente colectivo.


La octava plaga

Todo comienza la mañana en que Casasola, periodista de nota roja, encuentra el cadáver de un hombre degollado por una prostituta, amarrado a la cama de un motel. El reportero se ve involucrado en el misterioso caso de una asesina, que mata a sus clientes durante el acto sexual, y es capaz de imitar las voces que están dentro de la cabeza de sus víctimas. Siguiendo la pista de “la asesina de los moteles” Casasola y el Griego, un veterano fotógrafo, descubrirán, con asombro, que no es un simple caso para la prensa amarillista. Están ante algo mucho más complejo: las personas actúan de manera extraña, como es el caso de Olga, la ex mujer de Casasola, que no deja de buscar la luz de las bombillas, o de Taboada, un científico recluido en un hospital psiquiátrico, al que le gusta comer libros viejos. ¿Será que los seres humanos se están empezando a comportar como insectos?