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Ahora que retomé GeekMarloz por completo, necesite actualizarme y aprender muchas cosas para poder quitar las telarañas de este espacio y empezar el camino hacia un mejor espacio que me permita compartirles todo aquello que pueda servirles a destacar sus propios proyectos.

Cómo sabrán, después de cuatro años sin interacción es un blog, es poco realista esperar que tengas visitas nuevamente como si ese tiempo que estuviste fuera jamás hubiera pasado. Por lo que necesitaba volver a promocionar mi contenido y hacerlo visible para atraer a nuevos lectores. Una de las herramientas que más me sirvió para hacer eso fue Pinterest.

Pinterest es un moto de búsqueda muy poco usado por bloggers y jóvenes empresarios o freelancers cuando en realidad hay toda una mina de oro ahí mismo. A diferencia de otras redes sociales, Pinterest cuenta con perfiles en donde en lugar de tener un muro para compartir comentarios o etiquetar amigos, haces carpetas (tableros) para compartir imágenes (pins) de cosas que te inspiran en cierto tema.

Pinterest es la forma más visual de enseñar tu trabajo y presentarte ante posibles clientes. Es muy sencillo sacarle provecho, ¿pero por dónde empezar?

Diseña tu perfil en Pinterest (y obtén más seguidores)

1. Demuestra quién eres y cuáles son tus gustos


Tu perfil es la parte más importante para destacarte aquí. Llena todos los campos del perfil: nombre, bio, foto de perfil y página web.Todos los datos sobre cómo tener un perfil exitoso en Pinterest te lo dejo aquí.

Es importante que dejes en claro con qué nombre pueden encontrarte en la web (puedes poner el nombre de tu marca) y qué es lo que pineas o compartes normalmente. Aquí es donde puedes utilizar el nombre de tu página web y poner en tu bio a que te dedicas, resaltando los temas de tu expertise y por ende de lo que vas a compartir. Recuerda ser claro y directo.

2. Haz tableros de acuerdo al tema o campo al que te dedicas


Es importante que como usuario estés compartiendo contenido acorde a tu imagen. Por ejemplo, si yo soy diseñadora y ofrezco mis servicios como tal, entonces puedo tener múltiples tableros referentes al diseño.

Por ejemplo, yo tengo tableros de sobre minimalismo, las mejores portadas de libros, tutoriales para utilizar la suite de Adobe, tips o trucos para perfeccionar una página web, recursos para diseñadores gráficos así como asesorías y cursos financieros para freelancers.

Recuerda que al final del día Pinterest es un motor de búsqueda y como tal, lo mejor que puedes hacer es compartir contenido útil para los demás.

De preferencia nombra tus tableros con palabras clave sobre el contenido de cada uno. Igualmente utiliza las categorías y la descripción de tableros para posicionar mejor tu tablero y que más personas puedan verlo.

3. Comparte contenido de calidad de manera constante


Una forma de demostrarle a tus seguidores que eres una persona que vale la pena seguir es repineando contenido cuya fuente de origen sea libre de spam. No compartas contenido de páginas dudosas o falsas, asegúrate de solo compartir cosas que realmente te gusten, hayas visitado en su link original y que tenga una descripción con palabras clave sobre la imagen. Tómate el tiempo de repinear buen contenido.

4. Haz que todas las imágenes de tu página web sean amigables con Pinterest


Cada vez que hagas un nuevo post, asegúrate de crear una imagen que vaya acorde a tu tema, sea atractiva visualmente y tenga el link de tu página web venga en la imagen.

Si te fijas bien, el contenido más pineado de Pinterest son las imágenes verticales de gran tamaño, por lo que te conviene generar imágenes de este aspecto para que tengan mayor visibilidad en esta red.

Asegúrate que todas tus imágenes tengan texto ALT y de descripción de la imagen haciendo referencia al contenido que pueden encontrar en el vínculo de la imagen. Así le ahorras trabajo a la persona que comparta tu trabajo y tendrás mayor tráfico mensual al compartir temas de interés.


#GeekTip existe una herramienta que te lleva de la mano en tu camino al éxito por Pinterest y se llama Tailwind. Esta es una app donde te indica qué le hace falta a tu perfil para destacar y te permite programar pins para que automáticamente puedas postear todo el día todos los días del año y así te mantengas vigente y activa atrayendo a más seguidores.

Yo la empecé a usar y en la primera semana conseguí 190 seguidores más. ¡Ahora no la suelto por nada! Si te registras en el link de aquí, tendrás un mes gratis + $15 usd de descuento para tu siguiente mes.

Espero estos tips te sirvan y logres aumentar tu tráfico a través de Pinterest. No olvides compartir este post en Pinterest para que empieces a pinear desde ahora mismo y obtengas seguidores más rápido. ¡Mucho éxito!
Como comenté en el post anterior, después de mi perro Leo ya no tuve ganas de volver a tener una mascota. Me afectaba mucho la idea de nuevamente ver morir a un ser querido. Tenía mucho sentido para mí y por lo mismo me alejé de los perros por varios años. No era de esas personas cariñosas que saludan perritos ajenos ni nada, no podía.

Desde hace unos dos años, más o menos, decidí volver a abrirme con los animales. Me hice amiga de mis archienemigos los gatos y descubrí que tenemos mucho en común. De nuevo saludo perritos de la calle o cuido a las mascotas de mis amigos hasta que deciden confiarme su juguete favorito. Vamos, que volvió mi lado Eliza Thornberry.  Por eso mismo, desde hace un tiempo he estado considerando adoptar.

Por lo pronto, hasta que pueda presentárselas, les digo que mi corazón tiene nueva dueña y se llama Samantha. Una perrita hermosa de unos 11 meses. Hoy les enseño lo que me gustaría poder compartir ella si es que me deja adoptarla, claro.

Top 10: juguetes para mascotas geeks









Top 10: juguetes para mascotas geeks

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Cuando era niña moría de ganas por tener una mascota. Siempre que le pedía a mis papás un nuevo amigo me respondía que un nuevo integrante a la familia trae consigo una gran responsabilidad. Debía aprender a bañarlo, sacarlo a pasear, limpiar su espacio, siempre tenerle croquetas y mucho tiempo para mimarlo. Yo juraba que podía hacer todo eso así que busqué demostrárselo adoptando a mi propia mascota. 

Primero intenté adoptar pájaros dejándoles mi plato de comida, pero mi abuela llegó y me dijo que los pájaros no comían taquitos de chicharrón y que podían morir por comer eso. Llorando les quité el plato y no volví a acercarme más a ellos. Luego intenté con hormigas y empecé a juntar muchas. Un día perdí algunas y mi mamá se volvió loca al saber mi día. No hubo más envases vacíos de dulces para mí. Pasó lo mismo con moscas, mosquitos, gusanos y cochinillas. 

Mis papás, cansados de mi intento de criar una plaga en casa, me dejaron quedar con un pez dorado que me regalaron en una granja. Al día siguiente de que llegara a la casa, saltó fuera de la pecera y murió. Enterré a Coco el pez dorado junto a mis insectos del jardín.

Un buen día del 2001, llegó uno de los hermanos de mi papá y me dijo que me tenía un regalo de reyes. Puso una caja de cartón en el piso y me ayudó a abrirla. Adentro había un hermoso cachorrito sharpei que apenas despertaba de su siesta. Mi hermano le puso Leo, era la única palabra aparte de mamá, papá y Vivi (Vivi era yo) que sabía decir. Total, apenas llegó Leo a la casa todos nos volvimos locos de emoción y así fue por once años.

Leo aprendió a ir al baño al mismo tiempo que mi hermano. Era muy divertido ver a mi mamá correr del baño al patio con los dos en brazos porque ambos querían ir al baño, y los dos no tenían problema con usar el baño o el patio. Mi hermano iba al patio, mi perro iba a la coladera de la regadera... mi mamá es la persona con más paciencia del mundo entero. Cuando a mí se me empezaron a caer los dientes, a Leo también. Todos mis vestidos tenían su sello personal: unos hoyitos que habían sido perforados por nuevos dientes caninos.

Crecer con un perro es lo mejor que nos pudo haber pasado. Nos divertíamos juntos. No entendíamos la diferencia entre un niño y un perro por lo que incluíamos a mi perro en todo. Si nos subíamos a la cama de mis papás a brincar, también subíamos a Leo. Si nos sentábamos en el escritorio a colorear, él también. Si salíamos a correr o a jugar fútbol, él igual. Nos caímos, lloramos, gritamos/ladramos, jugamos, comimos y dormimos juntos un montón de veces. Leo siempre fue un hermano más para nosotros.

Un día en el 2011, habíamos regresado de la escuela cuando fuimos a ver a Leo para que se quedara con nosotros en la habitación haciendo tarea. Cuando Leo entró a mi habitación, estaba raro. Parecía no reconocer el lugar y terminó haciéndose pipí a lado de mi cama. Lo que nos sacó más de onda no fue eso sino que su pipí tenía sangre. Leo sin duda alguna no estaba bien.

Esa misma noche mientras le decíamos a mis papás que queríamos llevarlo con el veterinario, mi mamá le sirvió sus croquetas para que cenara con nosotros. Apenas agarró un poco cuando se dejó caer boca arriba al suelo y empezó a hacer un ruido horrible. No dejaba de pegarse contra todo. Nos asustamos y creímos que se estaba ahogando por lo que intentamos ayudarlo. 

Estábamos pasando por un muy mal momento por lo que no pudimos llevarlo al veterinario al día siguiente sino una semana más tarde. Mi papá lo llevó y nos dijo que lo esperáramos en casa, que él nos traería a Leo sano y salvo. Como el veterinario se encontraba a una cuadra de la casa, siempre nos íbamos caminando y Leo siempre iba rápido para llegar pronto con Gerardo, su veterinario. Ese día no, ahora caminaba lento y se cansaba más rápido. 

Cuando mi papá volvió se le notaba que traía los ojos rojos y algo hinchados, sabíamos que nos diría algo feo. Resultó que Leo tenía un tumor en la garganta y que se había expandido tan rápido que ya cubría cerca del 70% de su tráquea. Lo mejor era dormirlo. Creíamos que no había nada más triste que saber que tu mejor amigo iba a morir; pero saber que sufría era aún peor. Programaron sedarlo para una semana más tarde. Esa semana previa, Leo se tiró al piso boca arriba al menos en tres ocasiones hasta que un día estuvo bien. Pasó todo un día corriendo sin asfixiarse en ningún momento. Estuvo jugando con nosotros como hacíamos antes y nos lamió muchísimas veces. 

Al día siguiente creí que Leo despertaría estando mucho mejor, que quizás lograríamos llevarlo al veterinario y resultara que podía curarse. Esa mañana del 5 de septiembre, desperté temprano y le dije a mi mamá que me volvería a dormir otro rato para luego bajar al patio a jugar con Leo. Ella me dijo que no me sintiera mal si un día despertaba y Leo había muerto, que era lo más probable. Me enojé con ella por decir eso y terminé quedándome dormida por haber estado llorando. Y sí, desperté y mi mejor amigo ya no ladraba más. Esa misma mañana, cuando volví a despertar, Leo había querido ladrarle a uno de los pajaritos que viven en la ventana de mi hermano y al jalar aire para ladrarle, ya no lo hizo más. 

Decidí escribir este recuerdo porque después de Leo me sentí sola por muchos años. Todavía ahora, después de siete años de estar sin él, a veces lo olvido y creo que si paso muy noche por el patio quizás lo despierte. No volví a tener mascota después de él, no podía con la idea de volver a ver morir a un amigo más. Es sólo que ahora creo que estoy lista para dejar atrás ese 5 de septiembre y aceptar a alguien más en mi vida para darle el hogar que merece. 

Mi mejor amigo: mi mascota


Leo siempre será mi mejor amigo y el mejor compañero de aventuras que pudimos tener mi hermano y yo. Agradezco mucho haber crecido con él y contar con alguien a quien abrazar en las buenas y en las malas. Creo que él también estaría feliz de saber que ahora podemos cuidar a una perrita y que buscaremos que tenga una buena vida. Te quiero, amigo. Gracias por todo.
Para todos aquellos que tienen mascota, que aman a los animales o al igual que yo se convierten en padres adoptivos o tíos de las mascotas de sus amigos, les traigo mi top de libros donde el personaje principal no es humano, es peludo y puede tomar el control de la situación mejor que un humano.

8 libros donde el protagonista es un animal, literal

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Hace poco una amiga me preguntó cómo era tener una relación a distancia, y si en verdad era tan feo o tonto como normalmente se piensa. Si bien una relación a distancia es más difícil solo por ser a distancia, no por ello debe ser complicada o falsa. Ya saben: amor de lejos, amor de pen... 

Primero aclaremos qué es una relación a distancia. Este tipo de relaciones tienden a ser entre novios que viven a kilómetros del otro. No se considera relación a distancia vivir en la misma alcaldía, ciudad y quizás estado (algunos estados son inmensos y si viven de punta a punta entonces si sería a distancia). Total, que a distancia es cuando no es posible quitar la distancia física a diario y terminan viéndose cada cierto tiempo. 

Relaciones a distancia, ¿es posible?


Empecemos bien, desde el inicio. En el 2014 conocí a mi actual novio en una reunión. Por cosas de la vida, resultó que ambos queríamos conocer al otro. Ambos creíamos que el otro era guapo y, bueno, él ya había leído mi blog. Se día hablamos muchísimo y sobre muchas cosas. Pasamos gran parte de ese evento hablando únicamente entre nosotros. Me pidió mi Facebook (chico moderno) y dejamos la conversación pendiente para después. Ese día no nos despedimos. 

Un par de días más tarde, terminé el libro que estaba leyendo. Cómo era su favorito, le mande un mensaje para platicar del libro con él. A partir de ese momento hasta ahora, hemos hablado a diario todo el día. Entre más nos conocíamos más seguros estábamos en que el otro cumplía con nuestro perfil de personal ideal. 

Cinco meses después decidimos empezar una relación a distancia. Vivíamos a 1400km del otro. No era posible vernos tan seguido, en especial porque yo tenía 17 años y mi papá no nos dejaba vernos. 
Al inicio fue difícil principalmente por esa razón. No sólo éramos muy jóvenes y estábamos experimentando a distancia la primera etapa de un noviazgo donde todo es intenso y dramático; sino también teníamos que lidiar con que mi papá me quitara el celular, el internet y el transporte (más tarde) para asegurarse de que no lo viera o saliera con él. 

Cómo no podía hacer nada desde mi posición, como pareja nos empezamos a frustrar. Apenas íbamos a iniciar la universidad y todavía nos faltaba un buen rato para poder independizarnos para vernos sin requerir dinero, permisos o alguna otra cosa de nuestros padres. 

En esos primeros meses hablábamos cada semana a escondidas por videollamada. Así no habría problema. Unos días antes de nuestro primer aniversario, mi novio pudo venir a mi ciudad. Ese día pudimos ser novios normales, de los que salen a comer y conocen a los amigos del otro. Eso hicimos. Sin embargo, no fue suficiente. Sólo nos habíamos visto una vez, ¿cómo podíamos llamar a eso una relación? A partir de ese día en adelante, empezamos a pelear todos los días durante cuatro meses más. Nos echábamos cosas en cara por el poco esfuerzo que hacía el otro por la relación. De creer que juntos podíamos lograrlo todo y que por alguna razón nos habíamos conocido, pasamos a convertimos en una relación tóxica. No estábamos funcionando. Cortamos. 

Para no hacer larguísima la historia, les diré que el siguiente mes no nos hablamos para nada. En ese tiempo salimos con otras personas e intentamos empezar una relación con alguien más. Esta vez no habría distancia ni problemas, seguro sería más sencillo. Tampoco nos funcionó, si había algo diferente en nosotros y en nuestra relación que ahora hacía que los demás intentos parecieran bobos. 

Curiosamente, al siguiente mes, a un año exacto de habernos conocido, volvimos a hablar. Estábamos más tranquilos y pudimos hablar de absolutamente todo. Volvimos al pasado y ordenamos las cosas que no pudimos aclarar a gritos y malas palabras. Decidimos hablar y explicarle al otro cómo nos sentimos en ese momento y cómo nos sentíamos ahora. Cómo las heridas eran muy recientes, empezamos a hablar de nuevo, pero ahora más mayor calma. Primero quisimos recuperarnos como amigos para luego ser mejores amigos otra vez. Si funcionaba, quizás retomaríamos el noviazgo, pero eso era algo que decidiríamos en el camino. 

La distancia nos enseñó que lo más difícil de una relación así no es el vernos poco per se, sino el no hacer actividades cotidianas juntos donde puedas involucrar al otro en tu vida diaria. Compartir chistes, anécdotas, salir con amigos, y sobre todo, poder hablar las cosas en persona. El mayor error de nuestro primer año fue ese, guardarnos cosas en lugar de hablarlas y cuando hablábamos solo comentar los problemas por mensajes de texto. Así no sabes cuál es la verdadera emoción del otro. 

Apenas notamos eso, hicimos un pacto. Hablarlo todo, tener una mejor comunicación y discutir los temas serios escuchando y viendo al otro. A partir del segundo año en adelante no volvimos a tener problemas ni hemos considerado tronar. La comunicación se volvió un factor clave entre nosotros y eso nos ayudó a tener mayor confianza y seguridad en la relación. Por supuesto, ya que mi papá siguió siendo un factor problema para nosotros, él estuvo viniendo cada cierto tiempo a visitarme. El saber que periódicamente podíamos quitar la distancia por un rato, también nos brindó seguridad

Los pros de una relación a distancia son la comunicación, los pocos momentos juntos (son pocos, pero de calidad) y el que no estás con una persona por cómo se ve, por los regalos de aniversario o quiénes son sus amigos. No hay nada de físico o material en una relación así. Lo importante es el cómo es la persona y qué puede aportarte como compañero de vida. Es cursi pero cierto. 

Los obstáculos sólo nos hicieron más fuertes y nos ayudaron a darnos cuenta de que realmente queríamos esta relación y que lucharíamos por mantenerla sana y sincera. Quizás no tengas citas cada fin de semana ni salgamos con amigos en un día sin planes o hagamos tarea juntos; pero cada momento en que nos vemos es especial porque le dedicamos todo el día a esa persona. Esos momentos se vuelven más preciados por ser pocos y decides hacerlos lo mejores días de todos justo por esa razón. 

Ahora, viendo a aquellos chicos de 17 y 18 años a la distancia, me hace feliz saber que logramos permanecer juntos a pesar de los obstáculos y los kilómetros que nos separaban. Ya que por fin terminamos la universidad y tenemos un trabajo, podemos empezar a planear a corto plazo el vivir juntos y ponerle fin de una vez por todas a la distancia.

Como alguna vez dijo la mamá de mi novio (o el buen Doménico Modugno): "La distancia es como el viento, apaga el fuego pequeño pero enciende aquellos grandes"